Ago
6
2011

Robert Monroe, Los Orígenes de la Tecnología Hemi-Sync®

En los años 50, Robert Monroe era un hombre de negocios, de gran éxito en el mundo de la radiodifusión de EEUU. No tenía ningún tipo de conexión con lo espiritual, ni especiales inquietudes filosóficas o religiosas. La familia y el trabajo eran sus principales motores.

Una noche le sorprendieron extraños fenómenos mientras estaba durmiendo, vibraciones y ruidos misteriosos, que lo aterraban mientras su cuerpo parecía permanecer paralizado. Esas experiencias continuaron repitiéndose varias noches.

Cuando comenzó a tener viajes conscientes fuera del cuerpo, todo cambió.

Muy preocupado por lo que le estaba ocurriendo, acudió a médicos y psiquiatras. Se hizo varios chequeos con la esperanza de aclarar qué tipo de dolencia le aquejaba. Llegó incluso a sospechar que pudiera tener un tumor cerebral. Pero todas las pruebas médicas resultaron normales y nadie pudo encontrar nada extraño.

Su interés por explicar lo que le estaba pasando, y las respuestas que fue obteniendo, lo condujeron con el tiempo a la necesidad de ayudar. Quiso contribuir a que a otras personas con estas y otras experiencias se sintiesen en paz. En paralelo, se incrementaba infinitamente su curiosidad por explorar el vasto mundo de la conciencia, como una aportación propia al conocimiento de la Humanidad. Sin embargo, Robert Monroe se convenció en ese momento de que esta exploración, nueva para él, había de ser una tarea individual para quien quisiera emprenderla, basada en la propia experiencia, o no se asentaría nunca en nuestro sistema de creencias.

Su principal conclusión en aquellos tiempos fue que el ser humano es más que un cuerpo físico y que tenemos una dimensión espiritual desconocida e inexplorada. La idea de que el hombre es, de alguna manera, inmortal, empezó a habitar en su mente.

Con el paso de los años, las experiencias fuera del cuerpo de Robert Monroe se hicieron más ricas y complejas, y comenzó a investigar de forma más intensiva la tecnología y el sonido. Sus esfuerzos lo llevaron a la creación del sistema Hemi-Sync®, que en su etapa inicial fue probado en amigos y familiares voluntarios, y más tarde científicos y profesionales de otras disciplinas.

Por otro lado, sus experiencias, y los informes de los exploradores que colaboraban con él, le permitieron formar un mapa de la realidad más allá de la materia física. Constató que allá fuera hay coherencia y organización, que trató de describir con los datos recopilados. Intentó, con todo lo anterior, vislumbrar el sentido de la existencia física. Fue comprobando que los resultados obtenidos acababan corroborando, en una gran medida, aquellas ideas ya expuestas por las filosofías antiguas y religiones de todos los tiempos acerca de la vida, la muerte, la reencarnación, etc, de las que no diferían mucho. No obstante, continuaba insistiendo en que nada hay válido fuera de la propia experiencia personal.

Según pasaron los años, la idea de que todo está interconectado, en tanto que todo lo individual es un aspecto más del Gran Todo, quedó definitivamente afianzada en su persona.

En mi opinión, la contribución de Robert Monroe ha sido y es enorme. Por una parte, tenemos su propia historia vital en el camino del conocimiento y la exploración de la conciencia humana, con sus alegrías y sus recompensas, pero también con sus dificultades y sinsabores. Su intensa vida de búsqueda marca balizas luminosas para otros muchos buscadores que vendrán después de él y que están atravesando territorios similares. Su experiencia puede servir como guía e inspiración para todos los que están buscándose a sí mismos y el sentido de su existencia, porque Robert Monroe fue al fin y al cabo, como los demás, un hombre normal y corriente, que vivió en nuestro tiempo y en nuestra sociedad.

Además, sus investigaciones marcan un antes y un después en la exploración de la conciencia. Las experiencias fuera del cuerpo suponen una herramienta de exploración y crecimiento de valor incalculable, buscadas por los sabios e iluminados a lo largo de la Historia, pero es cierto que no son accesibles para todo el mundo por la dedicación que requieren. Sin embargo, Robert, consciente de lo anterior, nos regaló otro instrumento poderoso para dichas exploraciones, la tecnología Hemi-Sync®. Y esta herramienta sí que puede considerarse “democrática”, porque abre el acceso a las dimensiones sutiles y al desarrollo personal a todo tipo de gentes, con o sin experiencia, en cualquier estado de evolución, y además con un esfuerzo muy por debajo de las técnicas y prácticas de las religiones y filosofías tradicionales. Esto es lo que personalmente más valoro de toda su trayectoria, y por esto, le estaré eternamente agradecido.

En definitiva, Robert Monroe trajo esperanza a todas las personas con hambre de autoconocimiento, y les hizo ver que la búsqueda, aunque nada fácil, es posible para todos y cada uno de nosotros.

 

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